Desde pequeño, Drizzle supo que la música era lo suyo. Empezó solo, produciendo sus propias canciones, y con el tiempo fue encontrando su voz, su estilo y su manera única de conectar con lo que siente. Hoy, desde la CDMX, presenta DOSMIL2, su primer álbum de estudio, y lo hace con una propuesta que no se conforma ni repite fórmulas. Si su EP anterior ya dejaba ver su potencial, este disco termina de confirmar que lo suyo va en serio.
DOSMIL2 reúne siete canciones que se sienten como capítulos distintos de una misma historia. Drizzle parte del sonido urbano que lo ha caracterizado, pero aquí lo lleva mucho más allá. Trap, electrónica, drum and bass, ritmos alternativos y hasta tintes más melódicos se mezclan sin miedo, dando como resultado un álbum libre, sin etiquetas, y con una vibra muy honesta.

Lo que más resalta de este disco no es solo su diversidad sonora, sino la forma en que está hecho. No se nota forzado, no busca pegar por pegar. Drizzle lo dice sin rodeos: “No fue algo que planeé con fórmulas o reglas. Simplemente sentí que sonaba bien y seguí por ahí. Al final de eso se trata, ¿no? De experimentar”. Y lo logró. DOSMIL2 no se siente como un debut, se siente como un manifiesto.

El corazón del álbum está en “Gran Vía”, el tema que lo abre y que además es su sencillo principal. La canción nació de una experiencia muy personal: una relación a distancia con una chica que se fue a Madrid. La historia es íntima, vulnerable, pero también muy relatable. Esa sensación de extrañar a alguien y vivir con sus recuerdos, aunque ya no esté, es algo que muchos han sentido. Y eso se nota. La producción, a cargo de VV Brujo (un nombre importante en la escena y colaborador habitual de Drizzle), envuelve la letra con una atmósfera elegante, moderna, casi cinematográfica. Como si cada beat contara también parte del relato.
“Gran Vía fue el punto de partida. Cuando terminamos esa canción supimos que esa era la dirección que queríamos tomar. Fue como trazar una línea y seguirla, pero sin miedo a desviarnos si se sentía bien hacerlo”, cuenta Drizzle. Incluso la voz de esa chica aparece en un fragmento de la canción, dándole aún más carga emocional al tema.

Más allá del estilo o las etiquetas, DOSMIL2 es un disco que se mueve por intuición y por emoción. Drizzle no intenta encajar, busca decir algo propio. Y lo hace desde un lugar honesto, emocional, con la cabeza abierta al cambio y al riesgo. No vino a hacer más de lo mismo, vino a dejar claro que está construyendo su camino sin copiar el de nadie.
