El Zócalo de la Ciudad de México fue testigo de un momento histórico: más de 100 mil personas presenciaron Mujer en Cypher, un espectáculo que reunió a distintas generaciones de raperas mexicanas. Un encuentro donde la música, la memoria y la resistencia feminista se hicieron palabra y ritmo.
El eco de un acto histórico
En un rápido recorrido por los alrededores, tres niñas se asomaban por una rendija del muro de backstage gritando: “¡¡Azuky, queremos una foto!!”. Minutos antes, ella había pisado el escenario junto con raperas de distintas regiones y generaciones.
La escena parecía pequeña frente a la multitud, pero ahí estaba la clave: ese encuentro entre generaciones, la palabra encarnada como resistencia y la confirmación de que sí ha sido posible. Su emoción fue prueba de lo que significa encontrar referentes en un escenario tan grande.
Comunidades en resistencia
Desde el mediodía, la merkadita feminista montó su espacio para sostener la venta de mercancía de Prania Esponda, reforzando las alianzas que se hilan entre comunidades. También estuvo presente el grupo que impulsa la Ley Olimpia, a quienes la rapera de Tlaxcala dedica el tema Mi amor, no es tu culpa (2023).
Mujer en Cypher no fue solo música: se convirtió en punto de encuentro entre luchas sociales, feministas y artísticas.

La genealogía del rap femenino
La idea comenzó meses atrás, cuando Ximbo recibió la invitación y decidió convertirla en un acto de compensación histórica.
DJ Ninja abrió con un repaso a las pioneras invisibilizadas: Vicky MC, Ana MC, Audry Funk y Leazzy. Después, Ximbo arrancó con El Sueño (2023), a la que se unió Niña Dioz con Rompe el Cristal. La frase retumbó fuerte: “Si estamos juntas no nos pueden parar”.
De ahí desfilaron voces de distintas generaciones: Prania Esponda, Skafo La Faro, Azuky y Mena, sosteniendo la práctica colectiva del rap y el freestyle. El público fue testigo de la condensación de décadas de historia en un solo escenario.
Freestyle con identidad
El freestyle se transformó en un círculo donde la palabra circulaba libre. Skafo La Faro fue la host del intercambio entre Azuky y Mena, quienes mostraron doble tempo, kick back y agilidad lírica.
Más que rounds, fue un espacio de comunidad: la demostración de que las mujeres en el rap pueden crear sin agresión, con identidad y resistencia.
“El espacio es nuestro”
“Quiero caminar libre y sin miedo”, anunció Skafo La Faro.
Entonces, Ximbo presentó El Cardón, declaración de apropiación del cuerpo. Niña Dioz interpretó Kamikaze, resignificando el término “feminazi”, y Prania Esponda respondió con 8M Fuimos Todas.
El clímax llegó con María Balvina al trombón junto a Ximbo en una encendida versión de Calle Luna Calle Sol. La plaza se llenó de voces, percusiones, pelotas y coros colectivos. Un cierre expansivo que dejó claro que el espacio ya es suyo.
Una contramemoria en clave de rap
Mujer en Cypher fue más que un espectáculo: se convirtió en un archivo vivo de la historia del rap femenino en México. Desde las pioneras de los 90 hasta la quinta generación surgida en los círculos feministas, todas compartieron el escenario.
La frase que se escuchó esa tarde resumió la jornada: “La querían silenciar, ahora suena en tu bocina”. Mujer en Cypher no solo sonó en la plaza más grande del país, sino que resonó como contramemoria, desafiando narrativas dominantes y poniendo al centro la palabra de las mujeres.
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