Un libro del 2022 que reflexiona sobre la invisibilidad del cuidado, la maternidad, las relaciones familiares. Es un texto de la periodista Daniela Rea, donde bajo tres ejes la autora nos lleva al panorama social de la crianza, la autobiografía donde ella comparte su propia experiencia de la maternidad al lado de sus dos hijas. Y reúne otras voces que han trabajado a lo largo de la historia el tema de la maternidad.
A manera de diario “Fruto” recorre un camino donde descubrimos que el cuidado siempre ha estado a cargo de las mujeres en una soledad espelúznate y pone de manifiesto las desigualdades que aun hoy en día existen.
En palabras de la autora:
“Fruto nace como un susurro para volverse un conjuro de
mujeres que cuidamos y hemos sido cuidadas“[1]
El carácter polifónico de este libro es sumamente interesante ya que permite ver a la maternidad desde muchos ángulos, con testimonios de diversas mujeres, de diferentes estratos sociales y de múltiples maneras de convertirse en madres.
Daniela Rea habla de cosas reales que en ocasiones resultan incomodas pero que son necesarias de hablar y discutir como por ejemplo, lo difícil que resulta criar y cuidar en silencio; y ese cuestionamiento de lo invisible que se vuelve la mujer que soy a partir de convertirme en madre. Y ser madre sin querer serlo. O simplemente que la madre perfecta no existe y está bien.
[1] Rea, Daniela. Fruto Ed. Antílope.

Todo este universo se va entretejiendo mediante la periodista que investiga la maternidad en un clima de violencia y abuso ,y la mamá que es Daniela Rea que experimenta sentimientos y emociones que van desde la frustración cansancio hasta un amor profundo.
También podemos encontrar en este libro una gran valentía que rompe esquemas primero por los testimonios de las mujeres ya que existe mucha intimidad pero también mucha crudeza, y por parte de la autora que hace un recuento de la relación con su madre y que patrones repite y busca combatir con sus propias hijas.
Fruto es un crisol de que todo lo personal se vuelve político y que es necesario entender a la hija que soy para conocer a la madre que quiero o puedo ser.
Daniela Rea sabe que este es un texto de acompañamiento para todas y cada una de las mujeres que lo encuentren independientemente del proceso en que este cada una. Y principalmente que no se juzguen tan duramente y que aprendan a soltar. Y aquí viene un poco la idea del cuidado dentro de la colectividad.
Otro punto importante es el cuidado entre hermanos o hermanas, las experiencias compartidas la complicidad y como indirectamente también se va generando solo una relación afectiva sino también de una relación con el cuidado a los otros y otras.
Ella nos dice “ No todas somos madres, pero todas hemos sido hijas. Todas hemos cuidado y hemos sido cuidadas”.[1]
El ejercicio de escritura es prolijo y puntual se habla de la violencia dentro de la crianza y de las infancias no para hacer una apología para desmontar y crear nuevas formas de maternar.
Un tema durísimo y actual que lo mencionan en fruto “Las mujeres desaparecidas que son madres e hijas y como es que las abuelas tienen que tomar ese lugar para ejercer una segunda maternidad en medio del dolor y la impunidad.
7 de abril 2018 “ Cuidar cansa . Cuidar arrasa. Cuidar asola” .[2]
Preguntas como ¿Hay caducidad en la maternidad? ¿Que tenemos que enseñarles a nuestras hijas en un mundo tan hostil? ¿Cómo sentimos el cuidado hacia nosotras?
¿Cómo te diste cuenta que te tocaba cuidar?

Las múltiples referencias a otras autoras otros libros resulta muy gozosa ya que te permite ir a la raíz y profundizar en conceptos ideas sensaciones y en experiencias compartidas justo esto evita que este libro sea un panfleto sobre la maternidad y abre la posibilidad de que sea un bálsamo con todas las dudas los miedos y dar cabida a la ternura también. Respondiendo a esa soledad colectiva de las mamás en plena crianza para cuidar y prometer que todo estará bien aunque el futuro pueda ser avasallante.
Otro punto importante habla de sobre la importancia del trabajo doméstico y la estructura que se forma con muchas otras mujeres para que las mamás se puedan desarrollar de manera profesional, es decir se comparte el cuidado.
- “ La orfandad dice mi madre se siente como despertar a la oscuridad todos los días”[1]
Es interesante como conecta dos puntos primero que nada tenemos el concepto de cuidador@ quemad@ y el luto perder a tu mamá siendo mama, es ahí cuando Daniela Rea escribe y se muestra vulnerable con el único fin de develar nuevas formas y nuevos caminos para criar para maternar y para entender que en un mundo tan violento como el nuestro sólo queda cultivar la esperanza como modo de resistencia.
[1] Idem.
Fotos tomadas de la red
Natalia Correa Márquez.

