
Publicada en el año 2012. Con el sello eterna cadencia editora y gano la vigésima edición del Premio Sor Juana Inés de la Cruz en noviembre de de ese mismo año.
Trata de Lucina, una escritora chilena, entre Nueva York y Santiago, partiendo desde la noche del derrame en el ojo hasta el postoperatorio.
La autora no sólo quiere contar la historia de una mujer que va perdiendo la vista después de que, por una condición médica, los ojos se le llenaron de sangre, sino busca que la ceguera, se materialice como oscuridad y crisis en todos los aspectos de la vida. Como por ejemplo su relación con su pareja Ignacio. Que empieza a mostrar grietas justo cuando ella comienza a perder la vista.
Es una narración que navega en territorio de lo íntimo y hace un ejercicio de memoria bastante interesante. Creando una realidad alterna entre la experiencia de la enfermedad y la vulnerabilidad. Además de enfrentarse a lo desconocido y lo que implica tener que estar dentro de una nueva realidad.
Como si las tinieblas del mundo se apoderaran de lo que somos Lina Meruane busca entretejer una metáfora profunda de lo que significa perdernos lo que somos y lo que seguiremos siendo.
Los recuerdos son el ancla que le permiten a la protagonista transitar esta pérdida de la vista progresiva, rememorando su infancia y los lugares que transito antes mezclando la furia la desesperación y la nostalgia por algo que ya no será como la tristeza de un extranjero que vuelve años después a ese lugar.
La escritora Lina Meruane deliberadamente incluyo varios elementos autobiográficos dentro de Sangre el ojo, por ejemplo; la ceguera súbita que padeció a causa de la diabetes Ella logró recuperar la vista, mientras que su personaje no. Tanto Lina como la protagonista son chilenas, hijas de padres doctores, tienen el mismo nombre, cuentan con residencia en Nueva York, padecen diabetes.
La enfermedad se aferra en un territorio íntimo y vulnerable con una narrativa vertiginosa circunda por emociones sumamente intensas generando miedo incertidumbre donde el peligro está latiendo constantemente y en esta novela no se detiene.
“He suspendido el futuro mientras exprimo, sedienta, el presente.”[1]
No hay lástima ni compasión en esta novela es cruda álgida y a veces sofocante indaga como es que la vida se vuelve fugaz, como si la protagonista entendiera desde el inicio que su ceguera progresiva la va a hacer descubrir nuevos misterios. Como una especie de “Clarividente” que descubre una nueva realidad aunque pueda ser sumamente cruel.
[1] Meruane, Lina, Sangre en el ojo
Lina Meruane (Santiago de Chile, 1970) es escritora y docente. Catedrática en la Universidad de Nueva York, tiene un doctorado en literatura hispanoamericana en esa misma universidad. Se inició en las letras como cuentista y periodista cultural, y ahora publica también novela y ensayo. Su obra ha sido traducida al inglés, italiano, portugués, alemán y francés. En este episodio conversamos sobre algunos de sus libros como: Las infantas (Planeta, 1998), Volverse palestina (Literal Publishing, Conaculta, 2013), Fruta podrida (Fondo de Cultura Económica, 2007), Sangre en el ojo (Eterna Cadencia, 2012), Contra los hijos, ensayo-diatriba (Tumbona, 2014). Nos cuenta sobre su carrera y sus ideas en temas como: enfermedad, ceguera, identidad, género, migración, la pérdida del lugar de la crítica literaria. Es fundadora y directora de Brutas Editoras, sello independiente que editó libros desde Santiago de Chile y Manhattan. En Estados Unidos obtuvo una beca Guggenheim en 2004 para escribir la novela Fruta Podrida y en 2010 otra de la National Endowment for the Arts para escribir Sangre en el ojo)[1]
[1] https://www.hablemosescritoras.com

